Tomado del libro: CONFESIONES San Agustín.

Dios mío, deja que con acciones de gracias recuerde y te confiese tus misericordias conmigo.
Tus palabras habían quedado grabadas en mi corazón y me hallaba cercado por todas partes por ti. Tenía la certeza de tu vida eterna, aunque veía solo tu contorno y como en un espejo.
En cuanto a mi vida temporal , todo eran vacilaciones, mi corazón necesitaba ser purgado de la vieja levadura.