Tomado del Libro: La batalla de cada mujer joven. Shannon Ethridge y Stephen Arterburn.

Cuando vamos a Cristo por primera vez, nuestra vida espiritual tiene poca forma, nos sometemos a él para que comience a moldearnos como él quiere que seamos. Podemos permitirle que nos moldee, pero no podemos expresarle nuestro amor en retribución.

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