Tomado del libro: Después de la caída. Erwin W. Lutzer

Dios nos ama sin que nuestra actuación tenga que ver. La gracia tiene un solo sentido: Cuando nosotros acudimos a Él, solo llevamos con nosotros nuestra gran necesidad; el resto lo pone Él mismo.
Para aquellos que hemos hecho mal las cosas, que han cometido pecados sexuales, desperdiciado egoistamente su vida; aquellos que hemos prometido cambiar pero no lo hemos hecho, el primer paso es salir corriendo hacia el Padre.
Toda la aversión es nuestra. Vacilamos por que estamos avergonzados. O estamos enojados con Él y sus hijos que critican. Solo volveremos al hogar cuando sepamos que podemos seguir sus normas.
Algunas veces nos sentimos tentados a regresar por razones egoístas. Aún así, el Padre no nos reprende, sino que se alegra de que hayamos vuelto a Él.